Está claro que si se anuncia “un film de terror gótico” que involucra vampirismo, estaré particularmente interesada. Este año se estrenó ‘Sinners’ (´Pecadores’) una película escrita y dirigida por Ryan Coogler (‘Black Panther, Creed’), quién evidentemente aprovecharía esta historia para hacer un statement de libertad para la cultura afroamericana. 

Misisipi la cuna del blues y de los vampiros “idealistas”

La historia nos presenta a Smoke y Stack (Michael B. Jordan), dos gemelos que regresan a su pueblo natal en Misisipi con el objetivo de abrir un bar exclusivo para gente de color de clase trabajadora, con la idea de que en este lugar todos puedan olvidar su día a día en los campos de algodón y se entreguen a la música de Sammie (Miles Caton), su primo guitarrista que al parecer es un “invocador musical” y genio de la guitarra. 

Durante toda la película podemos ver la introducción de cada personaje compaginada con el realismo histórico de los años treinta, en donde el verdadero terror era ser afroamericano y la maldad acechante: las atrosidades cometidas por Jim Crow y el Ku Klux Klan. Así que realmente ser cazados por una horda de vampiros era el temor menos importante y se nota, pues esta cinta muestra un climax vampírico en los últimos 30 minutos de la historia.

Por otra parte, los vampiros son retratados como el lado manipulador que seduce con idealismos para cazar a sus presas, lo interesante es cómo hablan de libertad y romper las divisiones, abandonar el ser humanos juntos, al dejarte convertir en uno de ellos y vivir en un espejismo. -Que para mí tiene cierta lógica, ¿Quién quiere ser un humano movido por la política? Nadie.-

De vuelta a lo básico

Volviendo al terror, algo rescatable de los recursos que usó Coogler fueron los clásicos ojos que brillan en la oscuridad, sangre a la vieja escuela (sin CGI) y la intensión en las actuaciones es lo que merece una mención especial. Además de la música de Ludwing Göransson, que elevó la historia de una forma única, lo que hizo que contuviera mi impaciencia por ver colmillos.

Otro highlight interesante es el establecimiento de la maldición cuántica de Sammie, como un músico que de alguna forma abre un portal dimensional en el tiempo -de las mejores secuencias de la película-, que marcaría su vida y la historia del blues; irónicamente o tal vez lógicamente, esa noche sangrienta en donde este músico amateur es atacado por vampiros, toma el golden ticket hacia libertad de decidir sobre su vida e indirectamente acepta lo que ya estaba escrito.

Bonus: un guiño a la leyenda de Robert Johnson 

Esta pieza de Coogler muestra una clara inspiración en la leyenda urbana del guitarrista que “vendió su alma al diablo”, Robert Johnson; quién pasó de ser un músico mediocre a un referente del blues, y quién murió a los 27 años envenenado por un esposo celoso de alguna de sus amantes, hecho que lo convirtió en el primer miembro del Club de los 27.

Otras claras referencias tomadas por el director fueron las películas: ‘From Dust Till Down’ (Robert Rodriguez, 1996), ‘The Thing’ (John Carpenter, 1982) y ‘The Faculty’ (Robert Rodriguez, 1998), sombras creativas que notarán a lo largo de las 2 horas 17 minutos.

Sin spoilers: si piensas que viendo esta película evadirás un poco la realidad, o peor aún, que te adentrarás al mundo del ocultismo vampírico, temo decirte que lo toca de manera superficial. ‘Pecadores’ se enfoca más en la metáfora del vampiro moderno (la sociedad blanca) que te quita todo hasta verte morir porque en primera instancia no merecías estar vivo según su idiosincracia.

Black Outsider rank: 🦇🦇🦇 3/5

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